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Version in English
1. Un Dios. Tres personas
a. Creemos que el único y verdadero Dios es Espíritu: Existe por si mismo, infinito, personal. inmutable, un ser Eternal; perfecto en santidad, amor, justicia, bondad, sabiduría, y verdad; omnipotente, omnisciente y omnipresente; Creador y Sustentador de todas las cosas, visibles e invisibles; de quien emana y trasciende todo lo creado; eternamente existente en tres personas; uno e iguales en sustancia, poder y gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
b. Creemos que el Padre no fue engendrado por nadie. El es el eterno Padre del Señor Jesucristo, Autor de Salvación, el Padre de todos los que son engendrados a novedad de vida por medio de la fe en Cristo.
c. Creemos en la deidad del Señor Jesucristo; generado del Padre eternamente; en su encarnación, concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María uniendo así su naturaleza divina y humana en forma única y completa en la persona de Jesucristo; en su vida sin pecado y en sus milagros; en su muerte vicaria para pagar por los pecados del mundo; en su resurrección y ascensión a la diestra del Padre; en su Soberanía, Poder y Señorío; en su ministerio presente como mediador a favor de los creyentes; en su inminente regreso con Poder y Gloria.
d. Creemos que el Espíritu Santo, la tercer persona de la Trinidad, procediendo del Padre y enviado por el Hijo, es de una misma sustancia, majestad y gloria con el Padre y el Hijo, verdaderamente y eternamente Dios. Su función y obra es convictar al mundo de pecado, de justicia y ó de juicio; regeneran al que se arrepiente de sus pecados y cree en el Señor Jesucristo, santificar, e investir con poder, enseñar, guiar y consolar a los creyentes.
Las Escrituras revelan que la obra del Espíritu Santo en la Iglesia es unir a los creyentes en el cuerpo de Cristo, poseerlos como templo de Dios, equiparlos con dones y gracias para servir, dándoles las verdades inspiradas e impartiéndoles el iluminación y guianza a toda verdad, presidiendo y guiando a la Iglesia hacia la voluntad de Dios.
2. La Biblia
Creemos que la Biblia consistiendo de sesenta y seis libros del Antiguo y Nuevo Testamento es la Palabra dada por divina inspiración y es sin error en sus manuscritos originales. La Biblia permanece hasta hoy como la autoridad inmutable en asuntos de fe y prácticas Cristianas.
3. El Hombre
a. Su creación. Creemos que el hombre fue creado por un acto inmediato de Dios y no por un proceso de evolución. Fue creado en la imagen y semejanza de Dios, poseyendo personalidad y santidad. En su estado original el hombre disfrutaba de compañerismo con Dios, el propósito de su creación es glorificar a Dios y gozarse eternamente en El. El hombre siendo creado a la imagen de Dios es conciente por sí mismo y es personalmente capaz de escoger con un raciocinio libre.
b. Su caída. Creemos que nuestros padres no permanecieron en el estado feliz en que fueron creados, sino, siendo engañados por las sutilezas de Satán voluntariamente desobedecieron el mandamiento bueno de Dios y se apartaron de Dios arrastrando tras de ellos y su posteridad la sentencia de muerte física y espiritual. Aun la tierra fue maldecida por causa del hombre. En consecuencia de su acto de desobediencia a raza entera vino a ser corrupta al punto que en todo corazón existe la naturaleza y disposición al mal lo cual le lleva eventualmente a actos responsables de pecado y justa condenación. También por causa de la caída de Adán el hombre ha llegado a ser tan ruin que no tiene el poder ni la voluntad de regresar a Dios y por sí mismo permanecería en pecado para siempre.
c. Su redención. Creemos que Dios ha proveído redención para todos los hombres por causa de la obra mediadora de Cristo quien voluntariamente se ofreció a sí mismo en el Calvario como un sacrificio perfecto por el pecado, el justo por los injustos, llevando sobre sí la maldición del pecado y probando la muerte por causa de cada ser humano.
4. Salvación.
Creemos que los hombres son pecadores y culpables delante de Dios y están muertos en sus delitos y pecados, por lo cual son incapaces de salvarse a sí mismos. Dios a causa de su infinito amor ha dado a su Hijo, el Señor Jesucristo para ser el Salvador de los hombres.
a. Arrepentimiento. Creemos en el genuino arrepentimiento es una actitud necesaria y un acto que hace posible que el santo y justo Dios perdone los pecados del hombre. Como una actitud incluye el reconocimiento, cambio de mente y un dolor piadoso por haber pecado; una reverencia apropiada por la santidad de Dios; y un rendimiento hacia Dios. Como un acto significa confesar y apartarse del pecado. Arrepentimiento es la respuesta y convicción apropiada del hombre hacia la gracia de Dios. Como fruto de arrepentimiento, mientras sea posible, debe hacerse restitución por los pecados cometidos en contra de otros hombres.
b. Fe. Creemos que la fe debe acompañar el arrepentimiento y es un acto de la voluntad del hombre que se abraza a las provisiones de la gracia de Dios. Es descansar en la suficiencia y mérito del sacrificio de Cristo como la sola base de la salvación. La fe debe estar activa durante toda la vida del creyente y debe manifestarse en obediencia y buenas obras.
c. Justificación y Regeneración. Creemos que cuando las condiciones de arrepentimiento y fe ha sido dadas, Dios justifica y regenera al pecador. La justificación es un acto judicial que absuelve de culpa y castigo y restaura el favor divino. La justificación tiene que ver con el cambio de posición del pecador ante los ojos de Dios. La regeneración tiene que ver con el cambio en la naturaleza del pecador por medio de la impartición divina de vida. La regeneración es vida espiritual, un nuevo nacimiento. Esta experiencia se manifiesta por la morada del Espíritu Santo quien produce en el corazón el deseo de servir a Dios.
d. Santificación y llenura del Espíritu Santo. Creemos que la santificación es una obra de Dios que hace santos a los hombres. Esa es la voluntad de Dios. Es proveída en el sacrificio de Cristo y es experimentada por la fe y por la operación del Espíritu Santo por medio de la Palabra y la sangre de Cristo.
Aunque la obra divina de hacer a los hombres santos comienza en arrepentimiento y regeneración, es por medio de subsecuentes crisis que el hombre debe morir a sí mismo, alcanzar pureza de corazón y ser lleno del Espíritu Santo para ser separado para Dios y servirle en justicia y santidad. Después de esa experiencia crítica el hombre es perfeccionado en santidad y temor de Dios y deberá crecer en gracia y conocimiento de su Señor y Salvador Jesucristo.
e. Resurrección y Glorificación. Creemos en la resurrección corporal de Cristo y porque El vive nosotros también viviremos. Las Escrituras enseñan que, al regreso del Señor, los cuerpos de los justos que murieron serán resucitados y los creyentes que viven serán levantados para recibir al Señor en el aire y serán transformados para tener cuerpos literales, espirituales e inmortales como el cuerpo glorioso con el que resucitó Cristo. Nuestra glorificación es el acto final de nuestra salvación y será realizada cuando le veamos tal y como El es.
5. La Iglesia.
a. Creemos que la iglesia invisible y universal es un organismo compuesto por todos los creyentes en el Señor Jesucristo que fueron llamados del mundo, separados del pecado y unidos vitalmente por la fe con Cristo quien es su cabeza viva y soberano Señor.
b. Creemos que la iglesia local y visible es el cuerpo organizado de creyentes en Cristo quienes voluntariamente se unen y reúnen para la enseñanza de la Palabra y la comunión de los santos, observar las ordenanzas, administrar disciplina, ejercitarse en la oración y participar de la adoración pública y evangelismo.
c. Creemos que las marcas características de los verdaderos miembros de la iglesia son la fe en Jesús como el Hijo de Dios, amor para con Dios y aquellos que pertenecen a la fe, obediencia de los mandamientos de Dios y victoria sobre el mundo.
d. Creemos que las funciones primordiales de la iglesia consisten en glorificar a Dios y exaltar al Señor Jesucristo, edificarse en la santa fe y predicar el Evangelio en todo el mundo testificando a todos los hombres.
6. Los Tiempos Finales.
a. El Regreso de Cristo. Creemos que la segunda venida de Cristo es la esperanza de la iglesia y será personal, física, visible, premilenial, y redentora. Es fuente de fortaleza y consuelo, motivo de purificación, santidad e inspiración para estar activos y en servicio. Cristo vendrá en las nubes a donde su iglesia, la esposa que le espera, será arrebatada para encontrarse con El.
Después de los juicios de la tribulación que serán derramados sobre la tierra, El regresará con su Iglesia para juzgar a las naciones y establecer SU reino y entonces El reinará sobre la tierra por mil años.
b. El Milenio. Creemos que el milenio ó el reino de Cristo por mil años sobre la tierra será introducido por su regreso con los santos. Durante este período Satanás será atado, la maldición será quitada, los males como la guerra, la pobreza y la injusticia se desvanecerán de la tierra y Cristo reinará con justicia.
c. Los Juicios. Creemos que el creyente fue juzgado como pecador en la cruz de Cristo y ha pasado de muerte a vida. Como hijo de la familia de Dios, es juzgado y corregido durante su vida y como siervo sus obras serán juzgadas para recompensa en el tribunal de Cristo cuando El regrese. En el tiempo de su venida para establecer su reino, las naciones de la tierra serán juzgadas y su pueblo Israel restaurado. Los pecadores no arrepentidos aparecerán delante de Dios para juicio ante el gran trono blanco inmediatamente después del milenio y sufrirán eternamente en el lago de fuego junto con Satanás y sus ángeles.
d. El estado eterno. Creemos que hay dos destinos eternos para el hombre; cielo e infierno. El uno para los justos y penitentes; el otro para los injustos e impenitentes. Después del juicio del gran trono blanco y después que todos los enemigos de Dios sean consignados a su eterno castigo, el presente orden de las cosas será disuelto y el nuevo cielo y nueva tierra donde moran los santos será para siempre jamás
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